Lamentablemente, no caben los 8 actores

El subtítulo es muy claro: 6 Espectadores/8 experiencias. Con la segunda parte en rojo, como las señales de peligro.La palabra experiencia nunca debería aparecer gratuitamente. La experiencia en el marco del teatro debería ser lo más completa posible, porque en las distancias cortas solamente importan el aquí y el ahora. Las verdaderas claves de la dramaturgia.Un aquí y ahora en constante cambio. Rítmico. Como en Ruta 6,8.La experiencia que Eva Redondo (dramaturga y directora) promete está cargada de sinestesia. Esta obra presenta un conjunto de monólogos coherentes y de interacción real que atacan a todos nuestros sentidos por proximidad. Tan cerca el ambiente nos envuelve, asistimos al detalle de cada gesto o palabra de los actores y las cosas apestan o nos embriagan dulcemente.Tan cerca, incluso afloran los grises.La experiencia que el grupo creativo Nueve Novenos propone es una cadena de endorfinas que nos ciega hasta el fin del espectáculo. Tan sólo al salir de la sala, desde la distancia, podremos reflexionar sobre lo vivido. Y eso conformará lo que hemos vivido.Y eso confirmará que lo hemos vivido.Creo que esta obra fascina porque realmente, a lo largo de su desarrollo, vivimos mucho.8 vidas en dos horas y media. ¡Más que un gato negro!En este montaje caminamos por un espacio cambiante. Realizamos un recorrido físico a través de cinco monólogos honestos -que parten a veces de la historia de un objeto y otras muchas de la relación con el actor- para abordar temas candentes, que hasta ahora nos tocaban pero que, tan de cerca, nos hieren.Enfrentados a un curso de manipulación de alimentos, la cebolla impregna nuestras manos. Asistiendo a una lección de póker, el actor, como un mago, ha de ser hábil en el manejo de sus cartas y hacer brotar el riesgo. La clave de la emoción.Ya no venimos a las salas a ver, queremos sentir.Amistad, abandono, familia, comunicación, redes, competitividad, memoria, hipocresía, trabajo… La experiencia es dura, pero tan próxima que afloran también con facilidad el humor negro, la ironía o la risa nerviosa…Ni cuarta, ni tercera, ni segunda, ni primera pared. Como la vida misma.A través de las historias no caminamos solos, desde el primer momento se nos vincula a un equipo. Es algo inmediato, como un experimento sociológico.Formando parte de este grupo nos enfrentaremos a situaciones complejas. Habrá que posicionarse, participar, opinar e implicarse con los personajes, desenmarañando juntos los temas que la compañía nos sirve en bandeja, aunque completamente crudos.La honestidad de la propuesta se enfrenta constantemente  a uno de los temas que otorga coherencia al conjunto de monólogos: la hipocresía. Tal y como la percibimos cada día.De cualquier modo, por fortuna, no es esta dinámica lo más impactante de Ruta 6,8, sino el hecho de que resulte una obra desgarradoramente humana, muy centrada -por su dinámica y  sus historias- en el reverso oscuro de las relaciones, aquellas que retrata objetivamente, invitando a la reflexión sin condicionantes.Una auténtica experiencia en peligro de extinción./ Fernando Epelde Utopic_US | c/ Concepción Jerónima, 22Horario: 18hPrecio: 12/20€. Anticipada aquí. ” />

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Teatro

'Ruta 6,8', de Eva Redondo

26 May 2013 - 26 May 2013
Utopic_US

Lamentablemente, no caben los 8 actores

El subtítulo es muy claro: 6 Espectadores/8 experiencias. Con la segunda parte en rojo, como las señales de peligro.

La palabra experiencia nunca debería aparecer gratuitamente. La experiencia en el marco del teatro debería ser lo más completa posible, porque en las distancias cortas solamente importan el aquí y el ahora. Las verdaderas claves de la dramaturgia.

Un aquí y ahora en constante cambio. Rítmico. Como en Ruta 6,8.

La experiencia que Eva Redondo (dramaturga y directora) promete está cargada de sinestesia. Esta obra presenta un conjunto de monólogos coherentes y de interacción real que atacan a todos nuestros sentidos por proximidad. Tan cerca el ambiente nos envuelve, asistimos al detalle de cada gesto o palabra de los actores y las cosas apestan o nos embriagan dulcemente.

Tan cerca, incluso afloran los grises.

La experiencia que el grupo creativo Nueve Novenos propone es una cadena de endorfinas que nos ciega hasta el fin del espectáculo. Tan sólo al salir de la sala, desde la distancia, podremos reflexionar sobre lo vivido. Y eso conformará lo que hemos vivido.

Y eso confirmará que lo hemos vivido.

Creo que esta obra fascina porque realmente, a lo largo de su desarrollo, vivimos mucho.

8 vidas en dos horas y media. ¡Más que un gato negro!

En este montaje caminamos por un espacio cambiante. Realizamos un recorrido físico a través de cinco monólogos honestos -que parten a veces de la historia de un objeto y otras muchas de la relación con el actor- para abordar temas candentes, que hasta ahora nos tocaban pero que, tan de cerca, nos hieren.

Enfrentados a un curso de manipulación de alimentos, la cebolla impregna nuestras manos. Asistiendo a una lección de póker, el actor, como un mago, ha de ser hábil en el manejo de sus cartas y hacer brotar el riesgo. La clave de la emoción.

Ya no venimos a las salas a ver, queremos sentir.

Amistad, abandono, familia, comunicación, redes, competitividad, memoria, hipocresía, trabajo… La experiencia es dura, pero tan próxima que afloran también con facilidad el humor negro, la ironía o la risa nerviosa…

Ni cuarta, ni tercera, ni segunda, ni primera pared. Como la vida misma.

A través de las historias no caminamos solos, desde el primer momento se nos vincula a un equipo. Es algo inmediato, como un experimento sociológico.

Formando parte de este grupo nos enfrentaremos a situaciones complejas. Habrá que posicionarse, participar, opinar e implicarse con los personajes, desenmarañando juntos los temas que la compañía nos sirve en bandeja, aunque completamente crudos.

La honestidad de la propuesta se enfrenta constantemente  a uno de los temas que otorga coherencia al conjunto de monólogos: la hipocresía. Tal y como la percibimos cada día.

De cualquier modo, por fortuna, no es esta dinámica lo más impactante de Ruta 6,8, sino el hecho de que resulte una obra desgarradoramente humana, muy centrada -por su dinámica y  sus historias- en el reverso oscuro de las relaciones, aquellas que retrata objetivamente, invitando a la reflexión sin condicionantes.

Una auténtica experiencia en peligro de extinción./ Fernando Epelde

 

Utopic_US | c/ Concepción Jerónima, 22
Horario: 18h
Precio: 12/20€. Anticipada aquí.

 

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